No importa que la casa vieja tenga una orden de derribo paralizada en los juzgados por el ayuntamiento, se hacen unos arreglillos porque se mojan en Adolfo Domínguez y asunto resuelto, que siga la especulación.
Vivo en la oscuridad del caos colgado en el anverso del tiempo,
en la cara vista de la luna paseo
y haciendo trompos al escape giro,
paso veloz entre rayos de tibia luz
llevando en la distancia a los sueños
o alejándolos de mí o de mis deseos,
como nada soy a veces llego tan lejos
que distingo a los recuerdos huyendo
aún más alejados de mis pensamientos
y así cuanto más pienso más los siento
y nada son tampoco como nada soy a veces
en la lejanía distanciadora de su destiempo.